La acromegalia es una enfermedad endocrina poco frecuente que se caracteriza por la producción excesiva de la hormona del crecimiento (GH) en la edad adulta. Esta condición provoca un crecimiento anormal de las manos, pies y rostro, así como de otros tejidos y órganos internos.
En más del 95% de los casos, la causa es un tumor benigno en la glándula pituitaria, conocido como adenoma hipofisario. Los síntomas suelen desarrollarse de manera gradual y pueden incluir cambios en la apariencia facial, como una frente prominente, mandíbula agrandada, labios gruesos y nariz ensanchada.
También se observan manos y pies agrandados, piel engrosada, voz ronca, dolores articulares y fatiga.
Además, la acromegalia puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, apnea del sueño y ciertos tipos de cáncer.
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre para medir los niveles de GH e IGF-1, y pruebas de imagen como la resonancia magnética para identificar posibles tumores en la hipófisis. El tratamiento principal es la cirugía para extirpar el tumor, seguida de terapia médica con medicamentos que controlan la producción de GH, como los análogos de somatostatina (octreótido, lanreótido), agonistas dopaminérgicos (cabergolina, bromocriptina) y antagonistas del receptor de GH (pegvisomant).
En algunos casos, se puede recurrir a la radioterapia para reducir el tamaño del tumor remanente. Si no se trata adecuadamente, la acromegalia puede llevar a complicaciones graves y reducir la esperanza de vida.
Fuente: Externa
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