Estados Unidos . En el marco del Día Mundial de la Insuficiencia Cardíaca, especialistas advierten sobre el preocupante aumento de esta condición a nivel global y su estrecha relación con el exceso de peso.
Considerada una de las principales causas de hospitalización en personas mayores de 65 años, la insuficiencia cardíaca es un síndrome progresivo que suele diagnosticarse de forma tardía, cuando ya compromete seriamente la calidad de vida.
A diferencia de otras enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia cardíaca no es una patología aislada, sino un complejo conjunto de signos y síntomas que surgen cuando el corazón pierde la capacidad de bombear sangre con eficacia.
Esta disfunción afecta el funcionamiento de diversos órganos, especialmente los riñones, y genera síntomas como fatiga, disnea, hinchazón en piernas y sensación de ahogo al acostarse, señales que muchas veces son confundidas con el envejecimiento o el estrés.
Según datos recientes publicados en Cardiovascular Research, más de 64 millones de personas en el mundo padecen esta afección.
En América Latina, representa una de las principales causas de internación en adultos mayores. El doctor Bruno Guarino, jefe de la sección Insuficiencia Cardíaca del Hospital de Clínicas de la UBA, subraya que “el avance suele ser silencioso y gradual, por eso es clave saber escuchar al paciente e interpretar los síntomas antes de que sea demasiado tarde”.
La obesidad aparece como uno de los factores de riesgo más determinantes. De acuerdo con la Federación Argentina de Cardiología, ocho de cada diez pacientes con insuficiencia cardíaca presentan sobrepeso u obesidad.
Este vínculo genera un círculo vicioso el exceso de peso deteriora la función del corazón, lo sobrecarga y acelera el avance de la enfermedad, mientras que la insuficiencia cardíaca limita la capacidad de realizar actividad física, dificultando la pérdida de peso.
A nivel global, según la OMS, 2.500 millones de adultos tienen sobrepeso y casi 900 millones padecen obesidad.
En Argentina, el 50% de la población presenta algún grado de exceso de peso, lo que incrementa significativamente el riesgo de más de 200 enfermedades, entre ellas la hipertensión, la diabetes y diversas patologías cardiovasculares.
Frente a esta realidad, los especialistas coinciden en la necesidad de promover el diagnóstico temprano, la prevención mediante hábitos saludables y el tratamiento integral que incluya tanto medicamentos como un abordaje multidisciplinario. “Contamos con herramientas diagnósticas precisas, pero lo fundamental es actuar a tiempo”, concluye Guarino.
La insuficiencia cardíaca es prevenible y tratable. Concientizar sobre sus señales de alerta y su relación con enfermedades crónicas como la obesidad es clave para reducir su impacto sanitario y mejorar la calidad de vida de millones de personas.
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