Wisconsin. Caminar y registrar los pasos diarios se ha convertido en una práctica cada vez más común para mejorar la salud, pero muchas personas se preguntan cuántos pasos son realmente necesarios y si existe una forma “correcta” de hacerlo.
De acuerdo con Mackenzie Long, entrenadora personal en fisioterapia y medicina deportiva de Mayo Clinic Health System, lo más importante no es el número exacto, sino mantenerse en movimiento de forma constante.
Long explica que, ya sea con un teléfono móvil, un reloj inteligente o un podómetro, cualquier dispositivo sirve para medir la actividad diaria. “El mejor dispositivo es aquel que usted realmente vaya a usar”, afirma.
Además, destaca que muchos de estos equipos permiten establecer alertas y metas que ayudan a recordar la importancia de moverse, con un objetivo general de al menos 150 minutos de actividad física a la semana.
Caminar de manera regular aporta múltiples beneficios a la salud, entre ellos el control de la presión arterial, la pérdida o mantenimiento del peso, la mejora del equilibrio y la coordinación, el fortalecimiento del core y la reducción del estrés gracias a la liberación de endorfinas.
También contribuye a controlar la diabetes, disminuir el riesgo de ataques cardíacos y de desarrollar diabetes tipo 2, además de mantener a las personas fuertes y activas.
Estudios recientes señalan que caminar también mejora la calidad del sueño, frena el deterioro mental, reduce el riesgo de demencia y de algunos tipos de cáncer, ayuda a prolongar la vida y favorece la independencia en la edad avanzada.
En el caso de personas que se encuentran en un proceso de pérdida de peso con asistencia médica, como cirugía bariátrica o tratamientos con medicamentos GLP-1, Long resalta que la actividad física es clave.
“Estar físicamente activo ayuda a quemar calorías, ganar fuerza, mantener la masa muscular y la densidad ósea, además de promover una pérdida de peso sostenible y potenciar el efecto de los medicamentos”, explica.
Sobre el número ideal de pasos, la especialista aclara que no existe una cifra mágica. “Si puede alcanzar los 10 mil pasos al día, excelente. Las investigaciones muestran que ese nivel puede reducir la mortalidad prematura, aunque gran parte del beneficio se observa entre los 4 mil y 8 mil pasos. Después de los 10 mil, los beneficios continúan, pero tienden a estabilizarse”, señala.
La forma de acumular los pasos tampoco es determinante, ya que el efecto es acumulativo a lo largo del día. Pasear al perro, realizar caminatas cortas, moverse en casa o trabajar en el jardín suma actividad física.
Long recomienda comenzar de manera gradual, escuchar al cuerpo y buscar oportunidades sencillas para moverse más, como aparcar más lejos, caminar dentro de casa mientras se espera o hacer varios viajes en lugar de cargar todo de una vez.
En cuanto a la caminata “enérgica”, Long explica que la intensidad varía según cada persona. Como referencia, sugiere una velocidad de entre 4.8 y 5.6 kilómetros por hora. Una forma sencilla de medirla es la “prueba del habla”: si se puede hablar, pero cuesta mantener una conversación completa, se está caminando a un ritmo adecuado.
Investigaciones recientes indican que este tipo de caminata no solo mejora la salud física, sino también la función cerebral y el bienestar general.
“Incluso caminar un poco cada día genera una respuesta positiva en el cuerpo y aporta beneficios reales para la salud”, concluye la especialista.
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