El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), conocido popularmente como muerte de cuna, continúa siendo una de las principales causas de fallecimiento en bebés menores de un año, de acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC).
Este fenómeno se caracteriza por el fallecimiento repentino e inexplicable de un lactante aparentemente sano, generalmente durante el sueño.
Según investigaciones publicadas por la American Academy of Pediatrics (AAP, 2022), el riesgo de SMSL aumenta cuando el bebé duerme boca abajo, comparte la cama con adultos, está expuesto al humo del tabaco o reposa sobre superficies blandas con objetos sueltos.
Además, estudios recientes de la Mayo Clinic señalan que podría existir un componente biológico: anomalías en el tronco encefálico que afectan la capacidad del bebé para regular la respiración y responder a la acumulación de dióxido de carbono.
Las recomendaciones de prevención, basadas en estas investigaciones, incluyen colocar al bebé siempre boca arriba para dormir, utilizar un colchón firme sin almohadas ni juguetes, mantener la habitación libre de humo y evitar el sobrecalentamiento.
La AAP sugiere también que el bebé duerma en la misma habitación que los padres, pero en una superficie independiente, durante al menos los primeros seis meses de vida.
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