La enfermedad del hígado graso, actualmente llamada MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica), se ha convertido en una crisis de salud global silente que afecta incluso al segmento más joven de la población.
Según expertos presentados en el congreso de la Sociedad Dominicana de Endocrinología y Nutrición (SODENN) 2025, siete de cada diez personas con diabetes tipo 2 desarrollan hígado graso, y al menos el 50 % presentan inflamación hepática, lo que puede progresar a cirrosis o cáncer de hígado si no se trata a tiempo.
Un estudio publicado en Medscape revela que más del 30 % de la población mundial padece MASLD, incluyendo el 65 % de personas con diabetes tipo 2 y el 75 % de quienes luchan con obesidad. Debido a su asociación con factores metabólicos, MASLD afecta de manera creciente a adultos jóvenes y niños.
De hecho, en la India, un estudio realizado entre empleados de tecnología en Hyderabad encontró un 84 % de prevalencia de MAFLD (una forma de MASLD), junto a un 71 % de obesidad en la muestra estudiada — datos alarmantes sobre la disfunción metabólica urbana.
Otro estudio, citado desde Karolinska Institutet, concluyó que los pacientes con MASLD tienen casi el doble de riesgo de mortalidad que la población general. El riesgo de morir por enfermedades del hígado aumentó 27 veces, y por cáncer hepático, 35 veces. Asimismo, mostraron mayor mortalidad por enfermedades cardiovasculares (+54 %) y cánceres no hepáticos (+47 %).
A nivel diagnóstico, una investigación coordinada por científicos argentinos del CONICET identificó un nuevo biomarcador (ADGRG1) para detectar hígado graso con mayor precisión y en etapas tempranas, lo que podría mejorar la detección entre personas asintomáticas.
Avances terapéuticos y prevención
Un ensayo clínico publicado en Medscape mostró que el inhibidor de SGLT2 dapagliflozina redujo la esteatohepatitis y fibrosis en pacientes con MASH tras 48 semanas de tratamiento, con perfil de seguridad favorable.
Resmetirom (Rezdiffra), aprobado en EE. UU. en marzo de 2024 para MASH no cirrótico, ha demostrado mejorar el contenido graso del hígado y biomarcadores de fibrosis. Su autorización condicional en Europa fue recomendada en junio de 2025.
Potenciales tratamientos en investigación incluyen efruxifermina, un análogo de FGF‑21 en fase 3 que logró mejorar fibrosis sin empeorar la esteatohepatitis en el 39–41 % de pacientes estudiados frente a 15–20 % con placebo, así como ARO‑HSD, una terapia por ARN de interferencia dirigida a un gen asociado a protección hepática.
Además, se ha destacado un panel de biomarcadores (CXCL10, fragmento CK‑18 M30, índice de masa corporal ajustado) capaz de identificar MASLD y diferenciar MASH con una especificidad del 90 % y sensibilidad del 62.9 %.
RECOMENDACIONES
Las recomendaciones incluyen:
Cambios en estilo de vida: perder al menos un 10 % del peso corporal y hacer ejercicio regularmente puede reducir significativamente la grasa hepática y mejorar la sensibilidad a la insulina en pocas semanas.
Chequeos periódicos: especialmente para personas con diabetes tipo 2, obesidad o síndrome metabólico, a partir de los 22 años.
Estrategias de salud pública: integrar MASLD/MASH en políticas sobre enfermedades crónicas, obesidad y salud cardiovascular, como propone la Comisión de The Lancet para reducir la incidencia de cáncer de hígado preventible.
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