El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) sigue rodeado de mitos que alimentan la desinformación y el estigma hacia quienes viven con la condición.
Especialistas en salud pública y organizaciones internacionales insisten en la importancia de separar la ficción de los hechos para mejorar la prevención y el acceso a tratamiento.
Uno de los mitos más comunes es que el VIH se transmite por abrazos, besos, compartir alimentos o el simple contacto físico.
La realidad es que el virus solo se transmite a través de fluidos corporales como sangre, semen, fluidos vaginales y leche materna, principalmente durante relaciones sexuales sin protección, uso compartido de agujas o de madre a hijo durante el embarazo o la lactancia, si no hay tratamiento adecuado.
Otro mito frecuente es que tener VIH equivale a una sentencia de muerte. Los avances médicos han cambiado este panorama: con diagnóstico temprano y tratamiento antirretroviral, las personas con VIH pueden llevar una vida larga y saludable, e incluso reducir la carga viral a niveles indetectables, lo que significa que no transmiten el virus.
Expertos también desmienten la creencia de que el VIH solo afecta a ciertos grupos sociales. “Cualquiera puede contraer el virus, sin importar género, orientación sexual o nivel económico. La prevención, la información y las pruebas periódicas son claves para protegerse”, explican médicos del área de infectología.
Las autoridades sanitarias hacen un llamado a la población a realizarse pruebas de manera regular y a informarse en fuentes oficiales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los ministerios de salud, para combatir la desinformación y reducir el estigma social.
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