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Comer mirando el celular puede desconectarnos del hambre y la saciedad

Por BavaroNews

#Celular #comida

El uso del celular durante las comidas puede alterar la forma en que una persona registra el hambre y la saciedad, favorecer una ingesta más automática y modificar la relación con los alimentos, de acuerdo con especialistas en nutrición consultados por Infobae y con evidencia científica reciente sobre el impacto de las distracciones al comer.

Según datos obtenidos por el portal Infobae, el problema no estaría únicamente en qué se coloca en el plato, sino también en el contexto, la velocidad y el nivel de atención durante la comida.

La médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Marianela Aguirre Ackermann, explicó que una alimentación saludable incluye factores como la cantidad, el horario, la velocidad, la regularidad y el contexto de la ingesta.

En la misma línea, el médico especialista en Nutrición y Obesidad e integrante del Grupo de Trabajo en Obesidad de la SAN, Martín Giannini, señaló que una comida puede tener una composición nutricional adecuada y, aun así, consumirse de manera apresurada, frente al teléfono, mientras se trabaja o respondiendo mensajes.

Uno de los principales efectos de utilizar el celular mientras se come está relacionado con la atención. Aguirre Ackermann explicó que esta participa en la regulación de la ingesta y que, cuando la persona concentra su atención en la pantalla, puede prestar menos atención a las características sensoriales de los alimentos y a las señales asociadas con la saciedad.

Giannini describió un mecanismo similar: cuando la atención está centrada en un video, una conversación o las redes sociales, disminuye la atención que se presta a la experiencia de comer. Esto no modifica las calorías ni los nutrientes del plato, pero sí puede cambiar la manera en que el cerebro procesa la comida.

Por eso, una persona puede terminar una comida sin tener un registro claro de cuánto comió o de cómo se sintió durante el proceso.

¿El celular hace que comamos más?

La relación entre las pantallas y una mayor ingesta no es tan sencilla. Aguirre Ackermann señaló que una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 en The American Journal of Clinical Nutrition analizó el efecto de las distracciones durante las comidas, incluido el uso del celular.

De acuerdo con la especialista, durante la misma comida el aumento de la ingesta asociado con las distracciones fue pequeño cuando se analizaron en conjunto las distintas formas de distracción. Sin embargo, quienes comieron distraídos tendieron a consumir más durante una ingesta posterior.

Giannini explicó que distintos estudios experimentales han encontrado que distraerse durante una comida puede afectar el recuerdo de lo ingerido y favorecer el consumo posterior. En este punto, la memoria de la comida y el registro de la experiencia alimentaria adquieren relevancia.

Para los especialistas, otro aspecto importante es identificar por qué una persona está comiendo. Aguirre Ackermann señaló que cuando una parte importante de las ingestas ocurre sin hambre, por aburrimiento, estrés, ansiedad, disponibilidad de alimentos o simplemente porque están al alcance, pueden adquirir mayor peso las señales externas frente a las señales fisiológicas.

El celular puede contribuir a esa desconexión al desplazar la atención hacia otros estímulos. Una señal de alerta cotidiana puede ser terminar de comer sin recordar prácticamente la experiencia o tener dificultades para identificar cuándo apareció el hambre y en qué momento llegó la saciedad.

La pregunta, en ese sentido, no es solamente cuánto se comió, sino también si la persona dejó de comer porque estaba satisfecha o porque simplemente terminó lo que tenía servido.

El celular también influye antes y después de comerEl impacto de las pantallas no se limita al momento de sentarse a la mesa. Las redes sociales mantienen una exposición constante a publicidad de alimentos, recetas, servicios de entrega, productos virales e imágenes relacionadas con la comida.

Aguirre Ackermann describió este fenómeno como una especie de “ruido alimentario externo”, debido a la cantidad de estímulos que indican qué comer o qué productos probar. El algoritmo, explicó, no responde a las señales fisiológicas de hambre, sino a aquello que consigue mantener la atención del usuario.

Giannini también advirtió que la exposición permanente a imágenes de alimentos puede despertar deseos de comer incluso cuando no existe una necesidad energética inmediata.

Además, el contenido relacionado con dietas, nutrición y cuerpos puede influir en la percepción que una persona tiene sobre su alimentación. Aguirre Ackermann señaló que la exposición constante a reglas sobre alimentos “buenos” o “malos”, peso y apariencia corporal puede contribuir, en personas vulnerables, a una mayor insatisfacción corporal y a patrones rígidos alrededor de la alimentación.

Por ello, más que considerar al celular como el responsable directo de una mayor ingesta, los especialistas plantean prestar atención al contexto en el que se come y recuperar, cuando sea posible, la atención sobre el alimento, el hambre, la saciedad y la experiencia de la comida.

Fuente: Infobae

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