Tras más de tres años de negociaciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó este martes un acuerdo internacional que marca un antes y un después en la preparación y respuesta ante futuras pandemias.
Esta vez, el foco está puesto en corregir las profundas desigualdades evidenciadas durante la crisis del covid-19, donde millones en países de bajos ingresos quedaron sin acceso a vacunas, respiradores y pruebas básicas.
El texto, aprobado por 124 países en la asamblea anual de la OMS en Ginebra, establece un nuevo mecanismo global para garantizar el acceso equitativo a productos médicos esenciales. Bajo este pacto, las farmacéuticas que participen deberán entregar a la OMS hasta un 20% de su producción en tiempo real durante una pandemia: un 10% como donación y el resto a precios asequibles.
“El covid-19 nos mostró que ningún país puede enfrentar una pandemia solo, y que sin equidad no hay seguridad sanitaria real”, afirmó Anne-Claire Amprou, copresidenta de las negociaciones.
El acuerdo también introduce el enfoque de “una sola salud”, que considera los vínculos entre salud humana, animal y ambiental, dado que más del 60% de las enfermedades emergentes tienen origen zoonótico.
Aunque aún falta que al menos 60 países ratifiquen el tratado para que entre en vigor, la OMS lo celebra como un paso crucial hacia una cooperación más justa y eficaz en futuras emergencias sanitarias. Sin embargo, no todos los países están convencidos: potencias como Estados Unidos, que ya se había retirado del proceso bajo la administración de Donald Trump, no participaron en la votación, mientras que otros como Rusia, Israel e Italia se abstuvieron.
El reto ahora será traducir el acuerdo en acciones concretas que eviten repetir los errores del pasado.
Fuente: Agencia AFP
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