Estados Unidos. Una porción de pechuga de pollo puede ser mucho más poderosa de lo que parece.Con 32 gramos de proteína por cada 100 gramos y apenas 160 calorías, este corte magro se posiciona como una de las fuentes alimentarias de proteína más eficientes y saludables, según destacan expertos entrevistados por The New York Times.
Dave Bridges, bioquímico de la Universidad de Michigan, no duda al afirmar que “habría que comer proteína en polvo para obtener más proteína”, al comparar la densidad nutricional de la pechuga de pollo con otras fuentes. Y no está solo: especialistas de las universidades de Michigan, Vanderbilt y Tennessee coinciden en que este alimento supera a otros cortes de carne en valor nutricional y perfil cardiovascular.
Una proteína de alta calidad, ideal para todos
La doctora Heidi Silver, directora del Diet, Body Composition and Metabolism Core en la Universidad Vanderbilt, explicó que la ausencia de carbohidratos y el bajo contenido graso (cuando se consume sin piel) hacen que la pechuga de pollo concentre una proporción de proteína difícil de igualar.
Esta cantidad cubre casi la mitad de la ingesta diaria recomendada para un adulto promedio de 84 kilos.
Comparada con otras opciones, como el salmón del Atlántico cultivado (22 g de proteína por 206 calorías), la pechuga de pollo ofrece más proteína con menos calorías, una ventaja clara para quienes buscan mantener o desarrollar masa muscular sin ganar grasa.
Silver también subraya el papel esencial de la proteína en funciones corporales como la reparación celular, la inmunidad y la producción de enzimas, más allá del crecimiento muscular.
Este beneficio se acentúa en personas que realizan entrenamiento de fuerza o resistencia, quienes pueden requerir una ingesta proteica mayor.
Un perfil cardiovascular favorable
Pero la pechuga de pollo no solo brilla por su proteína. También contiene ácidos grasos saludables, como el oleico y el linoleico, asociados a mejoras en la salud cardiovascular.
Dave Bridges advierte que “comer más pollo no reducirá mágicamente el riesgo de enfermedades cardíacas”, pero cambiar carnes procesadas y rojas por pechuga de pollo puede reducir significativamente factores de riesgo, como el colesterol LDL y la inflamación crónica.
Conclusión: un alimento versátil y estratégico
Versátil en la cocina, accesible y repleto de nutrientes esenciales, la pechuga de pollo se presenta como una opción ideal para quienes buscan mejorar su salud sin complicaciones.
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