Boston. En un mundo donde la línea entre la oficina y la vida personal se vuelve cada vez más difusa, la adicción al trabajo emerge como un fenómeno silencioso, pero cada vez más extendido, con serias consecuencias para la salud mental y las relaciones.
El psicólogo social Arthur C. Brooks, profesor de Harvard, advierte que este comportamiento, conocido como workaholismo, no se trata simplemente de trabajar horas extra, sino de una necesidad constante de producir y ser reconocido, incluso cuando ya no existe una motivación económica de fondo.
Un patrón que nace en la infancia
De acuerdo con Brooks, la raíz de este problema suele encontrarse en la infancia, en hogares donde el afecto parecía depender del rendimiento académico o de los logros.
Esa creencia, trasladada a la adultez, alimenta la idea de que solo a través del éxito laboral se puede ser “suficientemente bueno” para merecer amor.
La tecnología como combustible
La hiperconectividad ha intensificado el fenómeno. Correos electrónicos, reuniones virtuales y notificaciones mantienen activo el trabajo incluso fuera del horario laboral.
En este contexto, desconectarse se percibe como debilidad y descansar, como un lujo culpable. Con el tiempo, esta dinámica conduce al agotamiento, el aislamiento y la insatisfacción personal, aun cuando se alcancen metas profesionales.
Tres claves para romper el ciclo
Brooks propone un plan concreto para recuperar el equilibrio:
- Revisar el pasado sin culpas: reconocer cómo se formó la idea de que el amor depende del logro, sin buscar culpables.
- Invertir en conexiones reales: dedicar tiempo de calidad a las personas cercanas y practicar la atención plena en las relaciones.
- Planificar una nueva forma de vivir: establecer horarios definidos, tomar vacaciones reales, poner límites al uso digital y, de ser necesario, replantear la carrera profesional.
El especialista insiste en que superar la adicción al trabajo requiere decisiones conscientes y sostenidas en el tiempo, priorizando el bienestar emocional sobre el rendimiento constante.
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