El reconocido zoólogo Desmond Morris sostiene que la relación entre los gatos y los humanos es única entre los animales domesticados. Según explica, los felinos han logrado mantener una notable independencia a lo largo de más de 9,500 años de convivencia con las personas.
En su obra Guía para comprender a los gatos, Morris plantea que los gatos podrían percibir a los humanos como “gatos gigantes”, una teoría basada en la flexibilidad social de estos animales y en la forma en que interactúan con sus dueños.
La hipótesis también ha sido estudiada por el biólogo John Bradshaw, de la University of Bristol, autor del libro En la mente de un gato. Sus investigaciones han profundizado en cómo los felinos desarrollan vínculos afectivos y sociales con las personas.
Un estudio realizado por la University of Oregon y publicado en la revista Current Biology reveló que el 64 % de los gatos mostró apego seguro hacia sus cuidadores, incluso por encima del porcentaje registrado en perros en esa investigación.
Actualmente, algunos científicos consideran que los gatos podrían ver a los humanos como figuras parentales o compañeros sociales con rasgos similares a los de otros felinos, aunque todavía no existe un consenso definitivo.
Los expertos también han observado que los gatos adaptan su comportamiento según cada miembro de la familia, demostrando capacidad de aprendizaje social y respuesta a patrones humanos.
¿Por qué los gatos llevan presas a casa?
Uno de los comportamientos más curiosos de los gatos es llevar animales cazados a sus hogares. Según Morris, este acto no debe interpretarse como un “regalo”, sino como una conducta relacionada con el instinto maternal y el aprendizaje.
El especialista explica que muchas conductas felinas provienen de la relación entre madre y cría. Por eso, acciones como ronronear, frotarse o llevar presas formarían parte de su forma natural de comunicación y enseñanza.
Morris señala que algunos gatos podrían interpretar que los humanos son “malos cazadores” o incluso crías que necesitan aprender a conseguir alimento. Por esta razón, las hembras esterilizadas suelen presentar este comportamiento con mayor frecuencia.
El experto recomienda reaccionar con calma ante estas situaciones, acariciar al animal y luego retirar la presa, evitando castigos o reacciones bruscas que puedan confundir al gato.
Los investigadores coinciden en que la relación entre humanos y gatos continúa siendo objeto de estudio y que aún quedan muchas preguntas por responder sobre cómo estos animales interpretan a las personas con las que conviven. AGENCIAS
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