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El lustro perdido

Por Juancito Pérez

#Juancito Pérez #Luis Abinader #Opinión

Este 16 de agosto, la gestión del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el presidente Luis Abinader cumple cinco años en el poder. Cinco años que, lamentablemente, quedarán marcados en la historia como un verdadero lustro perdido para la República Dominicana. Un periodo signado por la improvisación constante, la escasa inversión en políticas públicas y una alarmante falta de transparencia. Además, este gobierno ha acumulado más de 50 mil millones de dólares en préstamos, convirtiéndose en el campeón indiscutible en ese renglón desde la fundación de la República en 1844.

Si traducimos a dólares los recursos que ha manejado este gobierno, el presupuesto total acumulado entre 2020 y 2025 ronda los 126 mil 786 millones de dólares. Una cifra enorme que, sin embargo, no ha logrado traducirse en mejoras palpables en infraestructura ni en calidad de vida para el pueblo dominicano. Por el contrario, la percepción colectiva es de un retroceso en muchas de las conquistas sociales alcanzadas en gobiernos anteriores.

En este lustro, hemos visto cómo retroceden sectores vitales como la salud, la educación y la seguridad ciudadana. El alto costo de la vida sigue estrangulando a las familias, el desempleo persiste, la inmigración masiva se convierte en un desafío creciente, y los salarios permanecen bajos mientras que los servicios básicos, como la energía eléctrica, se deterioran cada día más.

Casos puntuales evidencian esta crisis: el sistema 911 ha sufrido un notable deterioro, los apagones son frecuentes y prolongados, las protestas por la falta de agua potable se repiten sin solución, y los peajes siguen generando caos.

La construcción de nuevas escuelas se detuvo abruptamente desde 2020, el Plan Social no alcanza a cubrir las necesidades más básicas, y el Ministerio de Turismo ha abandonado al polo turístico más importante del país: Bávaro-Punta Cana.

Además, se paralizó la edificación de estancias infantiles, la pobreza continúa en aumento, los precios de los alimentos son inaccesibles para muchos, y la delincuencia en las calles no da tregua.

Quizás uno de los casos más doloroso es la desaparición de programas emblemáticos y con rostro humano, como “Quisqueya Aprende Contigo”, que marcaban la diferencia en la vida de miles.

En definitiva, este lustro ha sido amargo, incoloro e inodoro. Un periodo sin luces y con sombras espantosas que reflejan la incapacidad de un gobierno que no ha sabido podar ni cultivar una sociedad mejor para sus ciudadanos. Cinco años que pasarán a la historia como un capítulo estéril, en el que se desperdició la oportunidad de avanzar.

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