Brasilia. La economía brasileña se encuentra en alerta ante la entrada en vigor, el próximo 1º de agosto, de aranceles punitivos del 50% anunciados por el presidente estadounidense Donald Trump.
Según datos obtenidos por la Agencia AFP, la medida, afectará productos clave como aviones, petróleo, café, carne y frutas, podría representar un duro golpe para el segundo mayor socio comercial de Brasil.
La justificación política de Trump para este aumento arancelario es la supuesta «caza de brujas» judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta un juicio por presunto intento de golpe de Estado. Sin embargo, las repercusiones económicas ya comienzan a sentirse.
Según la Confederación de Agricultura y Ganadería, las pérdidas en el sector agropecuario podrían superar los 5.800 millones de dólares. La suspensión preventiva de embarques de carne, frutas, pescados y granos ya es una realidad.
La Asociación Brasileña de Productores Exportadores de Frutas advirtió que unas 77.000 toneladas de frutas corren riesgo de malograrse en contenedores listos para exportación.
El sector aeronáutico, uno de los más dependientes del mercado estadounidense, se muestra especialmente vulnerable. Embraer, la tercera mayor fabricante de aviones del mundo, alerta que los aranceles podrían implicar ajustes de personal similares a los vividos durante la pandemia. La compañía exporta el 45% de sus aviones comerciales y el 70% de los ejecutivos a EE.UU.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantiene como prioridad la vía diplomática, aunque reconoce que Trump «no quiere conversar». Mientras tanto, el gobierno estudia ofrecer líneas de crédito a las empresas más afectadas y busca alternativas comerciales con la Unión Europea, México y Canadá a través del Mercosur.
A pesar de que China es el principal socio comercial de Brasil, el tipo de productos exportados a ese país no compensa la pérdida del mercado estadounidense, especialmente en sectores especializados como el aeronáutico.
La ley de reciprocidad aprobada en abril permitiría a Brasil responder con restricciones comerciales proporcionales. Lula ya advirtió que aplicará medidas similares si la amenaza se concreta.
Con un superávit de 284 millones de dólares a favor de EE.UU. en 2024, Brasil se enfrenta ahora al reto de defender su industria, sus empleos y su posición en el comercio global frente a una nueva era de tensiones arancelarias.
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