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Préstamo de US$200 millones para seguridad vial contempla eliminar rotonda de Punta Cana

Por Oscar Quezada

#Bávaro #Punta Cana #rotonda de Punta Cana #Verón

PUNTA CANA. La polémica rotonda de Punta Cana, considerada durante años uno de los puntos más conflictivos y peligrosos de la Autovía del Coral, será intervenida como parte del Programa de Implementación de la Política Nacional de Seguridad Vial, financiado mediante un préstamo de US$200 millones aprobado para la República Dominicana.

El dato está contenido en un documento titulado “Salvar vidas: la gran apuesta por la seguridad vial en República Dominicana”, elaborado por el ex director del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Milton Morrison.

En ese documento se explica que el programa diseñado por el Gobierno dominicano con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo objetivo es reducir la mortalidad y las lesiones provocadas por accidentes de tránsito mediante intervenciones en infraestructura, fiscalización, educación vial y fortalecimiento de la atención de emergencias.

Según el documento revisado por este medio, US$139 millones de dicho préstamo serán ejecutados por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para intervenir los principales corredores viales de alto riesgo del país, entre ellos la carretera Sánchez (RD-2), la Autopista Juan Pablo II (RD-7), el Corredor Sur y la Autovía del Este (RD-3), donde se construirá un paso elevado que sustituirá la actual rotonda de Punta Cana.

Esta rotonda el principal distribuidor de tráfico de la zona turística, porque conecta la Autovía del Coral con Bávaro, Punta Cana, Cap Cana y el Aeropuerto Internacional de Punta Cana.

La intervención forma parte de una estrategia nacional enfocada en los tramos identificados por el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI) como corredores con alta concentración de accidentes graves y mortales. Además del paso elevado, el programa contempla mejoras en retornos, cierre de cruces inseguros, instalación de barreras de protección y modernización de la señalización vial.

Una obra largamente reclamada

La decisión de sustituir la rotonda representa una respuesta a una de las demandas más recurrentes de empresarios, transportistas, residentes y autoridades de la región Este.

Desde la puesta en funcionamiento de la Autovía del Coral, el distribuidor de tráfico de Punta Cana se convirtió en un punto crítico debido al acelerado crecimiento urbano y turístico de la zona.

El aumento constante de vehículos particulares, autobuses turísticos, transporte de carga y motocicletas provocan frecuentes accidentes y congestionamientos, especialmente durante los fines de semana, temporadas altas y horarios pico.

Las críticas hacia la infraestructura han sido constantes. Diversos sectores han cuestionado que la principal entrada al polo turístico más importante del país continúe dependiendo de una rotonda con marcados errores de diseño, y pensada para una demanda vehicular muy inferior a la que registra actualmente la zona.

Entre los señalamientos más frecuentes figuran: la reducción brusca de velocidad que deben realizar los vehículos que circulan por la Autovía del Coral; conflictos generados por la incorporación simultánea de vehículos procedentes de Verón, Punta Cana, Bávaro, el Aeropuerto Internacional de Punta Cana y la propia autovía, así como la alta presencia de motocicletas cruzando la intersección.

Igualmente, los frecuentes embotellamientos en horas de gran flujo vehicular; el riesgo permanente de colisiones por alcance y choques laterales y la percepción de que la infraestructura quedó rezagada frente al crecimiento poblacional y turístico de la zona.

La preocupación ha sido recurrente debido a que la rotonda constituye prácticamente la puerta de entrada terrestre a Punta Cana, destino que recibe millones de visitantes cada año y concentra una parte significativa de la inversión turística nacional.

La construcción de un paso elevado busca precisamente eliminar los cruces a nivel que hoy obligan a los conductores a incorporarse, ceder paso o reducir velocidad en medio de un intenso flujo vehicular.

Con la nueva estructura se espera que el tránsito de largo recorrido por la Autovía del Coral mantenga una circulación más fluida y segura, mientras que los movimientos locales se canalicen mediante vías marginales, retornos y accesos controlados.

La intervención se enmarca dentro del componente de infraestructura vial del programa financiado por el BID, el cual procura desarrollar una “movilidad segura” mediante obras físicas y medidas regulatorias prioritarias orientadas a reducir los siniestros de tránsito en los corredores de mayor riesgo del país.

Un problema nacional confuerte impacto en el Este

La inversión del Gobierno cobra especial relevancia en un país donde los accidentes de tránsito continúan siendo una de las principales causas de muerte. Según datos citados por el programa, durante 2025 la siniestralidad vial provocó la muerte de 2,992 personas y dejó 144,276 lesionados en todo el territorio nacional.

Las autoridades se han propuesto reducir a la mitad la tasa de mortalidad vial para el año 2030, pasando de 29.2 a 14.6 fallecidos por cada 100 mil habitantes. Para lograrlo, el programa contempla intervenciones físicas en las carreteras más peligrosas, modernización de la fiscalización, educación vial y fortalecimiento de la respuesta de emergencias.

En el caso de la Autovía del Coral, la sustitución de la rotonda de Punta Cana por un paso elevado se perfila como una de las obras más significativas del componente de infraestructura, no solo por su impacto en la seguridad vial, sino también por su importancia estratégica para la movilidad turística y económica de la región Este.

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