Una muela infectada no solo causa dolor y molestia localizada. Según expertos, puede convertirse en una vía rápida para que bacterias peligrosas lleguen a órganos vitales como el corazón, los pulmones o incluso el cerebro, con consecuencias potencialmente mortales.
De acuerdo con la Asociación Dental Americana (ADA), las infecciones dentales severas pueden provocar abscesos —acumulaciones de pus causadas por bacterias— que si no se tratan a tiempo, se expanden a través del torrente sanguíneo o tejidos blandos, dando lugar a enfermedades tan graves como sepsis, endocarditis bacteriana o trombosis del seno cavernoso (una condición cerebral).>
“Una infección que inicia en un diente puede extenderse a los senos paranasales, al cuello, al tórax o al cerebro. Hemos documentado casos de muerte por no tratar una muela a tiempo”, afirma el Dr. Tae-Joon Cho, cirujano oral de la Universidad de Harvard, en declaraciones a Harvard Health Publishing.
¿Cómo ocurre la propagación?
Etapa 1: Caries profunda o diente fracturado: Las bacterias entran en contacto con la pulpa dental (nervio), causando inflamación.
Etapa 2: Absceso periapical: Se forma pus en la raíz del diente, generando hinchazón y dolor intenso.
Etapa 3: Difusión a tejidos blandos: Si no se drena, la infección rompe huesos y atraviesa músculos. Puede llegar al cuello (fascitis necrotizante) o provocar dificultad para tragar y respirar.
Etapa 4: Infección sistémica: Las bacterias entran al torrente sanguíneo → sepsis. Si alcanzan el cerebro, pueden causar meningitis o trombosis cerebral.
Síntomas de alarma en una infección avanzada
Dolor intenso, palpitante y persistente. Hinchazón facial o dificultad para abrir la boca. Fiebre o escalofríos. Dificultad para tragar o respirar. Visión borrosa o rigidez en el cuello
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