Aunque suele considerarse una afección leve y frecuente, la amigdalitis puede poner en riesgo la vida si no se trata a tiempo o de forma adecuada. Esta infección de las amígdalas, generalmente causada por virus o bacterias, puede desencadenar complicaciones graves, como infecciones generalizadas, abscesos o incluso sepsis, alertan expertos del sector salud.
La advertencia surge tras conocerse varios casos en América Latina y Estados Unidos de pacientes jóvenes que, tras varios días de fiebre alta, dolor de garganta intenso y dificultad para tragar, desarrollaron complicaciones fatales.
“Una amigdalitis bacteriana mal tratada puede progresar a una infección llamada absceso periamigdalino, que puede obstruir las vías respiratorias o pasar al torrente sanguíneo”, explica el otorrinolaringólogo Dr. Rafael Soto. “Cuando eso ocurre, hablamos de un cuadro de emergencia médica”.
Entre las señales de alerta que no deben ignorarse están: fiebre persistente, inflamación extrema del cuello, dificultad para respirar, debilidad generalizada o dolor de oído.
Los médicos recomiendan acudir al centro de salud ante los primeros síntomas y no automedicarse, ya que muchas personas tienden a tomar antibióticos sin diagnóstico, lo que complica el tratamiento y favorece la resistencia bacteriana.
En casos severos o recurrentes, se puede llegar a considerar una cirugía para remover las amígdalas (amigdalectomía), especialmente si hay historial de infecciones frecuentes.
La amigdalitis puede ser común, pero no por eso debe tomarse a la ligera. La prevención, el diagnóstico oportuno y el seguimiento médico son claves para evitar consecuencias trágicas de una infección que, aunque parezca simple, puede convertirse en un enemigo silencioso.
Fuente: Externa
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