Florida. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recorrió un controvertido centro de detención de migrantes en los Everglades, bautizado como «Alcatraz de los caimanes», por su ubicación en una zona pantanosa y su aparente sistema natural de “seguridad”, compuesto por reptiles como caimanes y serpientes.
Según datos obtenidos por la Agencia AFP, durante su visita, Trump bromeó con que los caimanes actuarán como guardias del centro, y aseguró que la instalación albergará a “algunos de los migrantes más amenazantes del planeta”.
La instalación, levantada en un aeropuerto abandonado, tiene capacidad inicial para mil personas, aunque podría ser ampliada a cinco mil.
Las declaraciones del mandatario, de 79 años, generaron críticas tanto de defensores de derechos humanos como de ambientalistas, que cuestionan el carácter inhumano del centro y su impacto en el ecosistema del Parque Nacional Everglades.
“Muchos guardaespaldas y muchos policías en forma de caimanes no hay que pagarles tanto”, dijo Trump en tono irónico. También sugirió que los reptiles podrían impedir intentos de escape, incluso explicó en tono burlón cómo huir de un caimán: “No corras en línea recta. Corre en zigzag”.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, acompañó a Trump y expresó que buscan “eliminar la burocracia para acelerar la expulsión de ilegales”. Mientras tanto, el Senado aprobó una nueva ley presupuestaria, la llamada “Ley grande y hermosa”, que incluye financiación para este tipo de centros y un programa masivo de deportaciones.
Aunque el gobierno afirma que su objetivo es detener migrantes con antecedentes penales, organizaciones denuncian arrestos sin cargos y una política que criminaliza a quienes ingresan sin visa.
Más de 200 migrantes ya han sido enviados a cárceles en El Salvador y a la Bahía de Guantánamo. Trump también expresó su deseo de deportar incluso a naturalizados, afirmando: “Es controvertido, pero no me importa en absoluto”.
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